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martes, 31 de agosto de 2010

La década de las emociones. Un nuevo mundo virtual


Ya no vale un click, ni tener toda la información del mundo en la pantalla del ordenador. Si tú no eres el protagonista, eres un atrasado más como lo pueda ser tu abuela intentando mandar un sms.

La década que hemos inaugurado pide guerra tecnológica y protagonismo al usuario. Ya se reclamaba años atrás con aquello del 2.0 y el poder verse en la red (solo hay que ver el facebook de muchos), pero al ritmo al que nos bombardean las empresas esto ya empieza a ser un sprint de aceleración máxima. El que un usuario este disponible en la web, materializado en sus diferentes redes sociales, ya es el pan de cada día. Por lo tanto, no queda otra que alimentar a éste con algo más.
Solución: aumentar sus emociones y su interactividad delante de una pantalla.

En estos últimos meses, diferentes mentes tecnológicas idean la mejor manera para informarnos y sobre todo entretenernos. Cuando llegó el iphone de apple hablábamos de la nueva generación de "smart phones", ahora con el 4G y 25.000 aplicaciones para este, hablamos para muchos de necesidad. Cubierta esta necesidad, nos surge la siguiente. Y frente al iphone, hay que ver como la competencia se ha puesto las pilas para estar a la altura (y no voy a negar que alguna que otra empresa lo ha conseguido).

Pero no vale con tener una pantalla táctil en la que el dedo parece tener magia, queremos más. Y en el ocio es donde parece cocerse la panacea de las ilusiones. Avatar en 3-D al margen, las empresas productoras de videoconsolas se llevan la palma. Si no, vean en este vídeo que no vale con pulsar, ahora las emociones nos las marca nuestro propio movimiento... ¿Que será lo siguiente? XBOX360 lidera esta modalidad, véase el ejemplo.




Pero todo esto tiene su traslación al negocio del cine, el panorama es cambiante y los hábitos empiezan a ser otros. Ahora que apple se pelea por poder alquilar capítulos de las series norteamericanas más afamadas (en EE.UU la películas ya se pueden comprar), también se desarrollan opciones que avancen en la línea de protagonismo del usuario. Y de nuevo nos topamos con otro grande: YOUTUBE, que sirve de plataforma para hacer a su visitante un "guionista" más, planteando historias donde tu eliges lo que le pasa a tus protagonistas. Eso si, te la juegas, si eliges mal el camino tu película puede acabar antes de tiempo... Ahí va una de zombies


http://www.youtube.com/watch?v=9p1yBlV7Ges

Desarrollo, desarrollo y desarrollo...esas son las premisas de las principales empresas tecnológicas del mundo. Un segundo perdido supone desventaja con respecto al competidor, significa un modelo ya atrasado conforme a lo que ofrece nuestro rival, supone perder miles de millones por no haber dado con la clave; y esa clave es dotar cada vez más al usuario de poder y protagonismo.


Las líneas de desarrollo nacen en cualquier eslabón de la cadena o dispositivo de ocio (videojuegos, plataformas televisivas... hasta los navegadores). Recién estrenado el google chrome para ganar mercado, su propia teconología es la plataforma que ellos han utilizado para enseñar como pueden ir a la cabeza. Sino basta con mirar lo que nos ha preparado promocionando lo último del maravilloso grupo Arcade Fire. (Obviamente solo lo veréis utilizando el googlechrome).

http://www.thewildernessdowntown.com


Todos estos apuntes son una muestra de algo que me asusta, por eso de querer absorberlo todo. Pero no me voy a engañar, en el fondo me apasionan porque no hacen otra cosas que olvidarme de esa NO emoción, el aburrimiento.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cuando el cine español nos encuentre (remedios para una enfermedad longeva).



Ahora que leo la candidatura de la Señora Mayor (aka Alex de la Iglesia) a presidir la Academia de Cine, me viene a la cabeza todo lo que remueve la industria de nuestro cine. Sabemos que no existe el término medio. Como dirían los populares si hicieran política cinematográfica: una España dividida. Eso sí, numeritos como el de "no a la guerra en los Goya" o los 15 millones a fondo perdido de Telemadrid a Sangre de Mayo, crean dos cines (políticas) que nunca convencerán a la mayoría.

Es de aplauso que Alex de la Iglesia pretenda reunirnos a todos dentro de la Academia y poder soñar con un cine español de imagen renovada, o debiera decir ¿menos criticado y más artísticamente valorado?. Han leido ustedes bien, Almodóvar y Garci cuasi de la mano compartiendo experiencia. Más izquierda y más derecha que eso no creo que haya en nuestra industria, así que no nos quejemos. Seguro que será mejor intención que la del generalísimo hace décadas que con intención de defender el castellano se cargó el cine patrio a base de dar licencias a los americanos, doblando sus películas al castellano y echando por la borda la producción nacional.

Pero antes de meditar intenciones, ¿De qué ha servido la Academia?.Más bien de poco, tan poco que paso por momentos en los que nadie quería llevarse el cargo consigo. Aunque quizás el problema pueda convertirse en solución, haciéndonos ver que un organismo tal podría tener el poder, y consecuentemente prestigio suficiente, para hacernos reflexionar sobre el estado de la industria por un lado (autocrítica) y por otro sobre los prejuicios infundados por algún que otro español de a pie (lease aquí: no veo cine español porque no me gusta, luego, nunca ves cine español para que te pueda gustar).

Es muy frecuente escuchar esta frase al uso: "a mi el cine español me parece una mierda" o "yo soy más de cine de palomitas" (versión edulcorada del primer comentario), pero también nosotros en algunos aspectos nos ganamos algunos enunciados a pulso. Lo que no podemos negar es que este año nos hemos hecho ya un par de pelis de cine de palomitas (Mentiras y gordas, Fuga de Cerebros) que equiparándolas a su homónimo en el cine yankee no me parece mal rodar películas comerciales (y malas) para hacerle al menos competencia en esto a los estadounidenses.

Producimos el doble de películas que los británicos cuando ellos además nos superan en población, y como este, numerosos ejemplos hacen de esto un mecanismo empresarial de cine cercano al despropósito. Partamos del gran problema de nuestra industria; la inexistencia de ella. La Academia del Cine puede empezar a cobrar un papel importante y hacer presión a los diferentes organismos que mantienen el cine español, desde FAPAE, EGEDA al ministerio de Cultura.

Las subvenciones del MInisterio de Cultura sostienen entre un 20-30 % de cada una de las películas (salvo excepciones) a pesar de ello, por esenciales que parezcan, se puede con un plan a largo plazo hacerlas desaparecer por otras propuestas menos críticas y criticadas: desgravación fiscal por invertir en cine (la hay pero es un porcentaje paupérrimo), la concesión de créditos a menor número de películas, acelerar el proceso de recaudación de taquilla (de media una película recauda lo ganado hasta 3 años despues, etc), proteger el cine con medidas similares a las del país vecino, etc.

Todo esto provoca que las productoras, repito siempre hay excepciones, que buscan, pensando en los tres años que tardarán en obtener beneficios, en producir una película detrás de otra para poder ser los primeros en devorar las ayudas ministeriales. Su consecuencia es dejar en último lugar el cine como obra artística y/o comercial. Lo he vivido en mis carnes, películas de tres millones de presupuesto hacerse por la mitad (aquí entra también la cuestión de que quien produce se queda con la mejor parte), resultado de esto: ni más ni menos que un gran bodrio. Y como este infinitas herramientas que pretenden de primeras fomentar la producción del cine; y lo hacen, produciendo mucho, vamos, como quien hace churros.

Los principales responsables de la industria saben la solución pero nuestro cine está tan viciado y en algunos casos tan asentado (cual funcionario de hacienda) que no hay indicios de empezar a moverse. No es un misterio que el cine español tenga soluciones.

Podría empezar con esto a asomar tanto en su calidad artística como en taquilla si nos dedicáramos a aunar esfuerzos, producir menos películas de un mayor presupuesto y eligiendo un modelo de producción cercano al que llevan los estudios hollywodienses o contratando a los técnicos como trabajadores de una empresa y no por película realizada. De este modo por pura ley económica la industria se regularía: tendríamos menos películas, mejor seleccionadas en sus guiones, todas ellas estrenadas (más de la mitad de las películas producidas en España ni conocen el estreno en salas de cine) y con una promoción decente y en su medida competitiva con el cine americano que nos desgarra. Cuidado, esto no tiene porque dañar al cine de autor o minoritario, todo tendría su cabida en este entramado.

Y tímidamente algunos ejemplos salen a la luz: como El horfanato o el Laberinto del Fauno pero, ¡queda tanto por hacer!

Fijemonos que casualmente este año, y me apuesto unas cañas, será si lo que viene no falla a la expectativas de los mejores (por no decir el mejor) de cuota de pantalla para el cine español. Estaremos cerca del 20% si completamos con la llegada de películas como Ágora de Alejandro Amenábar, Gordos de Sánchez Arévalo, Rec2 de Balagueró y Paco Plaza,la última de Trueba, Coixet...

Pero ojala y me pille los dedos atreviéndome a decir que esto puede que juegue en nuestra contra, pues será fácil hacer salir a la Ministra de turno a la palestra a decir "el cine español va como nunca" y con una gran sonrisa no mover un ápice de las propuestas o intenciones que políticos y empresarios enuncian como la panacea meses antes.

De 2010 ya hablaremos porque este año no se está rodando nada (hasta Alcaine está haciendo tele)...entonces si habrá crisis.